Con la aprobación del nuevo Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), el sector del packaging se enfrenta a una transformación que afecta al diseño, los materiales, la reciclabilidad y la economía circular. Este cambio implica no solo a proveedores como Niederwieser, sino también y sobre todo a quienes gestionan y reciclan los envases una vez convertidos en residuos.
Montello S.p.A. trabaja diariamente en la clasificación y el reciclaje de envases plásticos posconsumo y nos ofrece una visión práctica y autorizada sobre lo que realmente significa hacer que un envase sea realmente reciclable. Durante muchos años hemos mantenido una estrecha colaboración con Montello S.p.A., una de las empresas italianas más grandes y avanzadas en el reciclaje de plástico. Este diálogo continuo nos proporciona información valiosa sobre las dinámicas reales de clasificación, reciclaje y transformación de envases usados en nuevas materias primas. Nos ayuda a comprender mejor qué estructuras de packaging favorecen procesos de reciclaje eficientes y cuáles siguen presentando desafíos.
Consideramos este conocimiento un recurso valioso que no debería permanecer dentro de nuestra organización. Al compartir la experiencia adquirida gracias a la colaboración con recicladores y socios a lo largo de toda la cadena de valor, ayudamos a nuestros clientes a tomar decisiones informadas en materia de packaging. A través de servicios de consultoría y asistencia técnica, los acompañamos en la elección de materiales y estructuras que no solo cumplen los requisitos de rendimiento, sino que también mejoran la reciclabilidad y promueven una economía del packaging más circular.
Ecodiseño y reciclabilidad: el packaging como recurso
La verdadera sostenibilidad de un envase se mide al final de su ciclo de vida. Como destaca Francesca Sancinelli, vicepresidenta de Montello S.p.A., «un packaging bien diseñado es aquel que no se convierte en residuo, sino que se transforma en materia prima secundaria».
Por lo tanto, un envase correctamente diseñado se convierte en un recurso capaz de volver al ciclo productivo y generar nuevo valor. Por esta razón, las decisiones de diseño influyen directamente en la reciclabilidad real del packaging y en la calidad del material recuperado.
El diseño orientado al reciclaje representa hoy un elemento fundamental para mejorar la circularidad de los envases. Entre los principios más relevantes se encuentra la preferencia por estructuras monomaterial, generalmente más compatibles con los procesos de reciclaje mecánico que los envases multimaterial compuestos por capas de plásticos laminados. Además de la composición del material, es esencial que el envase pueda gestionarse correctamente dentro de las infraestructuras existentes de recogida, clasificación y reciclaje. Algunas decisiones de diseño pueden influir significativamente en la capacidad del envase para ser recuperado y valorizado al final de su vida útil. También se debe prestar especial atención a las etiquetas, adhesivos, tintas y componentes accesorios, que deberían poder separarse fácilmente durante las fases de tratamiento y lavado.
La calidad del material reciclado empieza en el diseño del packaging
El ecodiseño no solo influye en la posibilidad de reciclar un envase, sino también en la calidad del material obtenido a través del proceso de recuperación.
En el sector del reciclaje existe un principio fundamental que Francesca Sancinelli resume eficazmente: «valor de entrada, valor de salida». La calidad del material reciclado depende directamente de la calidad del material que entra en el proceso de recuperación.
Los envases diseñados según criterios de reciclabilidad permiten obtener polímeros reciclados más puros, de mayor rendimiento y aptos para nuevas aplicaciones industriales. Por el contrario, las estructuras complejas o difíciles de separar generan contaminaciones que reducen el valor del material recuperado y limitan sus posibles usos.
El diseño del packaging representa, por tanto, el primer eslabón de una cadena que determina la competitividad y la futura disponibilidad de materias primas recicladas.
El PPWR introduce nuevas responsabilidades económicas y normativas
La entrada en vigor del PPWR supone un cambio estructural que Sancinelli define como una auténtica «revolución copernicana» para el sector del packaging.
El reglamento introduce requisitos cada vez más estrictos en materia de reciclabilidad y contenido mínimo de plástico reciclado posconsumo (PCR), transformando el ecodiseño de una elección voluntaria en un requisito estratégico para el cumplimiento normativo.
El nuevo marco legislativo actúa en dos niveles. Por un lado, mediante la eco-modulación de las contribuciones ambientales dentro de los sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR), premiando los envases diseñados según criterios de circularidad y penalizando aquellos más difíciles de reciclar.
Por otro, contempla restricciones cada vez más severas e incluso la posible exclusión del mercado europeo de determinadas tipologías de packaging que no cumplan los requisitos de reciclabilidad.
En este escenario, el diseño sostenible del packaging se convierte en un factor decisivo no solo desde el punto de vista medioambiental, sino también económico y competitivo.
De la colaboración en la cadena de valor al nuevo valor del plástico reciclado
La transición hacia una economía circular requiere un cambio profundo en las dinámicas de la cadena de suministro.
El diseño del packaging ya no puede abordarse de forma aislada. Productores, transformadores, usuarios y recicladores deben colaborar desde las primeras fases de desarrollo.
Involucrar al reciclador desde la fase de diseño es cada vez más estratégico. Como observa Sancinelli, «el reciclador deberá sentarse en la mesa de diseño antes de que el packaging sea industrializado», para verificar la compatibilidad del envase con los procesos existentes, evitar soluciones solo aparentemente sostenibles y reducir tiempos y costes de investigación y desarrollo.
Paralelamente, es necesario superar una idea aún muy extendida: que el plástico reciclado debe costar necesariamente menos que el plástico virgen.
La producción de materias primas secundarias de alta calidad requiere inversiones significativas en tecnología, energía, logística y procesos avanzados de tratamiento.
Para muchas empresas, utilizar material reciclado no representará una medida de reducción de costes, sino una condición necesaria para garantizar el cumplimiento normativo, mantener el acceso al mercado y limitar el impacto económico derivado de los mecanismos EPR.
El valor estratégico del material reciclado residirá cada vez menos en su precio y cada vez más en su capacidad para garantizar la continuidad del negocio y el cumplimiento de los nuevos requisitos de la economía circular.
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